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Cartas-1

 
 

Ultimas noticias

 

SR. D. MIGUEL DE UNAMUNO

SALAMANCA

 

Mi querido amigo: Ha llegado el momento de utilizar el bondadoso ofrecimiento que me hizo usted en favor del maestro interino de Zarza de Granadilla, D. Victoriano Mandado Mediante, que cesa en su interinidad el día primero de próximo Noviembre.

 Se dirigen a mí los zarceños (me escribe el alcalde) para que interese el ánimo de usted en favor de tan discreto maestro, al que quieren mucho.

Ha solicitado ya en esa provincia otra interinidad, sin determinación de ninguna, y el deseo es que le dé usted, si le es posible, la de una escuela de 825 pesetas, para que pueda dar de comer menos malamente a su numerosa familia: tiene seis hijos.

 Perdóneme la molestia y la buena memoria que tengo para recordar ofrecimientos.

De por aquí nada tengo que contarle: que ando muy atareado estos días con mi pequeña sementera.

De libros y papeles, poco también. En mis ratos de vagar, sigo escribiendo versos para, algún día, hacer otro pequeño tomo de ellos.

 Estos días me pidió doña Emilia Pardo Bazán (*) todo lo que he publicado. Me dice que quiere hablar de ello en una revista de Francia. Y, claro es, me quedaré sin saber lo que allá diga.

Muy pronto tendré el gusto de verle, porque necesito hacer un viaje a esa ciudad.

Hasta entonces se despide de usted y con afecto le saluda su buen amigo s. s.

 

JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

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(*) Hace poco recibí carta de la ilustre escritora, que no me acompañaba estos datos, por tenerlos en Galicia entre sus numerosos papeles. El discurso que hizo sobre el poeta es quizá el trabajo de crítica más acabado; recientemente apareció publicado en el libro de los señores Carrafa.

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SR. D. MIGUEL DE UNAMUNO

SALAMANCA

 Muy distinguido señor mío: No pude darme el gusto de ir a su casa a gozar un rato hojeando sus artículos y a aprender mucho escuchándole. Paciencia.

 Téngala usted para leer esos romances que le envío, tomados al azar de entre otros que veo en mi cartera.

Poco es ello, pero no le envío más por aquello del cric-cric (*) del grillo, de que hablaba usted una noche, hace muy pocas.

Verá usted cosas ilógicas, o mejor, que lo parecen. No son mías; son de las gentes de acá, que a veces -por ejemplo- dicen qui, y a veces que, según... los casos. Ellas y usted sabrán por qué.

 No sé por dónde, he sabido que es de usted el discurso de apertura de este año académico. Se lo pediré a mi hermano y lo leeré con sumo gusto, porque estoy seguro de que el discurso de usted no será, como el de muchos, un retacito de ciencia, una lecioncita de cátedra en traje de calle, para que los pobres veamos...

 Le estoy robando a usted el tiempo(**).

No he olvidado su encargo.

Es de usted afmo. s. s. q. b. s. m.,

JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

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(*)  El Sr. Unamuno ha dicho varias veces que algunos versos tienen las repeticiones de las danzas congolesas. De Zorrilla lo ha dicho en contra la opinión de sus admiradores.

(**)  El poeta siempre leyó con gusto los artículos del Sr. Unamuno, mucho antes de que éste se ocupase de sus versos. El discurso que pronunció el sabio catedrático cuando la señora Pardo Bazán vino a Salamanca es de lo mejor que se ha dicho de nuestro poeta.

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 Guijo de Granadilla, 27-XII-1904

SR. D. MIGUEL DE UNAMUNO

SALAMANCA

 Mi querido amigo: Le doy muchas gracias por la felicitación que me envió cuando aquello de la Argentina. Tardíamente se lo agradezco. No me ha dejado hacerlo antes la desgracia de familia que acabo de padecer(*).

 Voy empezando a enterarme nuevamente de las cosas que pasan por Salamanca. He anudado la hebra por eso de la venida del doctor hispanoamericano a nuestra Universidad. No sé de ello más que lo que cuentan los periódicos. Tengo deseos de ir a esa ciudad y enterarme de todo lo que pueda.

 Se repite de usted buen amigo que b. s. m.,

JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

 

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(*)  La muerte de su padre,  Narciso Gabriel Panadero que sucedió el sábado 26 de noviembre de 1904

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SR. D. MIGUEL DE UNAMUNO

SALAMANCA.

 Mi querido amigo: Recibiría usted mi última extensa carta, en la que, después de contestar su grata, le anunciaba la respuesta oficial -que adjunta le remito- al traslado que me hizo de los mensajes.

 Veo, con más disgusto cada vez, que el desdichadamente asunto no reposa todavía siete estados bajo tierra. Acabo de regresar a esta su casa y aún he tenido que leer en los periódicos de estos días las palabras Mensaje, Zaragoza, etc., etc., que me suenan hace tiempo a lo mismo, que mejor es no calificar.

 Hoy ya supongo definitivamente terminado el asunto, pues el espectáculo de la división del Claustro, último término a que podía haber llegado, ya llegó.

 Por eso, y porque no hubieran sido leídos con el mismo buen espíritu con que yo los escribí, acabo de echar en la lumbre unos versos que ya tenía bajo sobre para enviarlos a El Adelanto. Y para lo que habían de haber servido, mejor están donde están.

 No me toca hablar de cosas que, en definitiva, no son mías; pero al ver cómo soplan en Salamanca vientos de discordias chicas, cualquiera tiene el derecho de decir que nada hay tan bueno como la paz; pero si lucha ha de haber, que sea grande, generosa y en el terreno correspondiente... 

No olvide a su amigo afmo. que mucho le estima,

JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

 

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Guijo de Granadilla, 1º de Enero de 1901

SR. D. MIGUEL DE UNAMUNO

SALAMANCA

 Mi estimadísimo amigo: Con estas líneas le envío los siguientes papeles:

 Unas cuartillas con medio centenar de palabrejas de las de acá, un cuento en prosa y unos versos de los pocos que tengo escritos en la jerga de este país.

 Palabrotas no le mando ahora más por si no es eso lo que usted me pide, o por si, aun siéndolo, es cosa que para nada puede servirle. Veo que van malamente hechas mis indicaciones acerca del uso y significación de tales palabras, pero no he rectificado porque supongo que usted no lo necesitará. Si en alguna cosa lo necesita, yo me explicaré más y algo mejor.

 El cuento me resultó largo y lo partí. Le envío la parte primera, que es la más larga, y lo doy por terminado para evitarle lectura. Lo he escrito de prisa: conozco que puedo hacerlo mejor, o menos peor.

 De los versos nada le digo, sino que he escrito y pienso escribir muy pocos en ese lenguaje para evitar monotonías y repeticiones, inevitables si se ocontina con ella. Así me pareció oírselo también a usted. Los de hoy le parecerán doblemente monótonos, porque precisamente he ido a elegir unos que tiene rima y metro iguales a los del Cristu Benditu.

 Cuando usted tenga lugar me dice algo, aunque sea poco y agrio. Los amargos suelen aprovecharse.

 Y vea si tiene que mandar algo a su afmo. y agradecido amigo

 JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

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Guijo de Granadilla, (Cáceres), 27 de Noviembre de 1900

SR. D. MIGUEL DE UNAMUNO

SALAMANCA

 Muy señor mío: Me piden, para publicarlos en una revista de este país, unos versos míos titulados El Cristu Benditu, que usted conoce.

 Recuerdo que, por conducto de mi hermano Baldomero, me manifestó usted hace ya tiempo deseos de publicarlos, y yo accedí a ello, siempre que el periódico o revista en que se publicasen fueran católicos, o siquiera, indiferentes en materia religiosa, condición que yo no podía menos de imponer.

 Yo supongo que usted habrá ya olvidado por baladí, tal asunto; pero a pesar de todo, yo no me atrevo a conceder la autorización que hoy me piden, por si no pareciese a usted correcto que la concediese a otro sin oírle antes a usted.

 Siento obligarle a fijar su atención sobre un asunto que tan poco vale, considerado en sí mismo; pero quisiera justificar debidamente mi negativa, en el caso de que tuviera que dársela, al amigo que hoy me pide la composición citada, o concederle lo que me pide con absoluta facultad para ello.

 Es de usted con el mayor respeto afmo. amigo, seguro servidor q. b. s. m.,

JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

 

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SR. D. MIGUEL DE UNAMUNO

SALAMANCA

 Mi querido amigo: En los periódicos he visto lo de su viaje a Madrid, su hermosa conferencia en la Unión Escolar y el camino que lleva el asunto de las Facultades. Ojalá que las esperanzas se confirmen. 

Yo ando por aquí muy ocupado en la recolección -que ya empieza- de la aceituna.

 De otros trabajos no tengo otro ahora que el de ir enviando a Calón originales y pruebas corregidas para un tomo de versos, de unas cien páginas, que se titulará Campesinas. En seguida que esté hecho se lo enviaré en solicitud de su sincera y autorizada opinión.

 Para después había pensado escribir algo de las Jurdes, en renglones cortos por ahora; pero no podré hacerlo como quisiera hasta que logre mi propósito de atravesar la región sin mucha prisa.

 Mientras ello llega, me limitaré a hacer alguna propaganda de otro género entre los amigos de por aquí, pues hoy me han mandado el nombramiento de delegado en este pueblo de la Sociedad «La Esperanza», por si puedo adquirir para ella alguna suscripción particular. No tengo fe en nada de esto, pero la bondad de la obra, o mejor, el buen deseo de los iniciadores de ella, no me consienten negativas que pudiesen contribuir a un decaimiento de los ánimos. Creo que es pecado negarse a cualquier cosa que sea para los pobres jurdanos.

 Tenga usted, con todos los suyos, mucha salud, y disponga de su amigo,

 

JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

 

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SR. D. MIGUEL DE UNAMUNO

SALAMANCA

Mi distinguido amigo: No creí que tuviera ya siete años su niño, el que estuvo enfermito siempre, y supuse, por lo mismo, que el fallecido sería otro, Dios le conserve sanos y buenos los que le quedan(*).

Nunca diga, tratándose de cosas mías, que es meterse donde no le llaman. Además de sobrarle autoridad para ello, resulto muy honrado, y le quedo de veras agradecido.

Eso último de la Revista de Extremadura, era una cosa que hice mucho tiempo ha: no tenía otra, ni tiempo para hacerla, cuando me pidieron algo, precisamente para ese número, y les envié aquello, que es, ni más ni menos, lo que usted dice en su grata.

El consejo que en ella me da de que lea poesía con parsimonia(**), vengo practicando desde hace mucho tiempo, no sólo porque no tengo libros, ni hay por aquí quien los tenga, sino porque estoy convencido de la bondad del consejo, que da el modo mejor de evitar los más funestos inconvenientes.

Lo poquísimo que contienen unos minúsculos tomitos de poesía clásica, lo he leído ya muchas veces, y no lo miro: me cansa ya.

Lo que siento es que la carencia de libros se extiende a los de otra índole, que, como usted me dice, me convendrían muchísimo.

No leo más que cartas, noticias de periódicos, una o dos revistas y algún librito que me dedique su autor. Con esta gran ignorancia de lo que se ha escrito y se escribe, el aislamiento en que vivo y el poco tiempo que el campo me deja libre, ya ve usted qué podré hacer, aun contando con que pudiese hacer algo que mereciera la pena de leerse.

Así, que me limito a aprovechar mis ocios escribiendo algo, salga lo que saliere. Y así suele salir ello(***).

Ahora voy a permitirme hacerle un ruego, en nombre de este pueblo, que tal me pide.

Pronto hará seis meses (desde antes de las vacaciones de verano), que está cerrada la escuela de niñas por falta de profesora. La propietaria, doña Regina Alonso, fue nombrada hace tiempo para Villaflores; esta gente ha acudido a la junta provincial, pidiendo maestras con urgencia, porque el pueblo, que no es muy chico, la desea y la necesita de veras.

Nada resuelven, la escuela cerrada sigue, y acudo a usted para que evite cuanto antes estos perjuicios, cosa que ha de ser muy de su agrado.

Y puestos ya a pedir a usted maestra, nos atrevemos a pedirle todo lo buena que sea posible, en cuanto de usted dependa, pues supongo que la que ahora venga será interina.

En nombre de todos, como en el mío, le doy mil gracias anticipadas, y le ruego perdone esta forma extraoficial de pedir lo que necesita el pueblo.

Mande todo lo que quiera a su agradecido amigo, S. S., q. b. s. m.,

 JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN 

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(*)  Hoy tiene ocho hijos Miguel de Unamuno y Jugo.

(**)  Le decía que leyera tratados de Geografía e Historia y poetas como José Asunción Silva (mexicano)

(***)  Para los críticos que han dicho que su poesía era reflejo de lecturas, no de visión directa, puede servir la sinceridad de esta carta y la biblioteca que tenía.

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 Guijo de Granadilla, 8-XII-1900

SR. D. MIGUEL DE UNAMUNO

SALAMANCA

Estimado amigo mío: Gracias por todo cuanto en su carta me dice y señaladamente por aquello de la amistad. No merezco las alas que se me dan, pero las acepto agradecido. Y usted, que me las ha puesto, no ha de extrañar que yo vuele largo y tendido.

Tengo ya una pequeña serie de palabrotas que enviarle, recogidas al azar, en el campo y en la calle. Se las mandaré «ca y cuando», como por acá se dice, y veremos si es eso lo que me pide.

«La Ilustración Española y Americana» es de todo mi agrado y hasta me parece mucho periódico para mí.

Si en ella no le es posible publicar «El Cristu benditu», publíquelo donde mejor le parezca, sin tener en cuenta otra cosa que la excepción que yo hago de tres o cuatro periódicos, en los cuales no puedo escribir.

Y si no puede usted meter esos versos en ningún papel, nos quedaremos como estábamos, y yo, además, muy agradecido de usted. El amigo que me los pedía, hacíalo en nombre del señor Escobar, Deán de Plasencia, que escribe en la «Revista de Extremadura», de que yo soy suscriptor. Y en esa revista supongo que quería publicarlos, aunque mi amigo, sin duda equivocado, me hablaba en la «Revista Cacereña», que yo creo que no existe. Sea como fuere, yo les negué ya el permiso que solicitaban de mí.

¡Escribir yo una novela!(*).  Menester será decirle a usted quién soy yo, literariamente, para que no vuelva usted a darme sustos como ese. Nada, no; no soy ningún... (iba a decir Unamuno, pero fuera muy descarado y de mala forma el elogio) no soy capaz de escribir una novela que pudieran llamar mediana los que entienden. Y para hacerlas como las hacen hoy muchos, ¿no es mejor vivir callado? Esto no es el orgullo de la importancia: es, sencillamente, el conocimiento que tengo de las propias fuerzas, y es, además, si me apura algo, un poquillo de buen gusto que Dios nos ha dado a todos. Todo esto es, y cualquiera cosa más, menos falsa modestia, cosa que se me olvidaba decir, porque no había pensado en ella.

No puedo, no. ¡Y cuidado que la carta de usted es de las que infunden alientos para todo! Dios se lo pague como yo se lo agradezco; pero en eso tenemos que quedarnos, a lo menos por ahora(**).

 Una cosa voy a hacer; un artículo, un cuento, algo como esto en prosa, para darme dos placeres; el de escribirlo y el de enviárselo a usted para oírle luego. Poco le cuesta decirme en ocho o diez líneas qué es lo que he hecho.

No sé por qué, me meten menos miedo los versos que aquello de la novela (¡voy a soñarme con ella!) Poquito a poco, sin poder prometer nada, porque no estoy seguro de que en la mina haya algo bueno, voy a seguir haciendo versos a ver en qué para esto, aunque me huele, en qué para. Me cuesta mi trabajillo parirlos, y a lo mejor, después de mala noche...

Veremos. Por lo pronto, lo que ya está visto es que el crío no puede ser digno de semejantes padrinos.

Gracias otra vez por todo y mande lo que quiera a su afectísimo amigo,

 

JOSÉ MARÍA G. Y GALÁN 

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(*)  En los ensayos en prosa publicados bien demuestra que tenía dotes extraordinarias, para escribir esta clase de obras literarias. 

(**)  Tenía el poeta en mucho la opinión de D. Miguel Unamuno, y sobre él influyeron los consejos literarios.

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