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Introducción
(Este completo estudio incluye a Guijo de Granadilla y
alrededores)
ENCUADRE GEOLOGICO GENERAL
A gran escala, la zona de estudio se encuadra en el sector
centro occidental de la submeseta sur, más concretamente dentro de la cuenca del
río Tajo y en concreto cercana al borde Norte de ésta.
De las distintas zonas en que ha sido dividido el macizo
Hercínico o Hespérico (el cual ocupa una buena parte de la Península Ibérica)
son dos las presentes en la comunidad extremeña, la zona Centro Ibérica y la
zona de Ossa-Morena. El área de estudio se encuentra en la Zona Centro Ibérica.
Al Sur, fuera por completo de la zona de estudio se encuentra la denominada Zona
de Ossa-Morena.
La Zona Centro Ibérica se caracteriza por la existencia de
amplios afloramientos de una serie detrítica comprendida entre el Rífeense
superior y el Vendiese, conocida como Complejo Esquisto-Grawvaquico (CEG) o
serie Alcudiense. Dichos afloramientos constituyen amplios anticlinorios
separados por estrechos sinclinorios. Desde el punto de vista estructural, la
configuración del área es el resultado de la superposición de varias orogenias,
de entre las cuales, la más importante es la Orogenia Hercínica.
Por otra parte hay indicios de deformaciones anteriores,
enmascaradas posteriormente, así como movimientos más tardíos atribuidos a la
orogenia Alpina, aunque de menor importancia y casi siempre de carácter frágil
distensivo.
Desde el punto de vista geotérmico macro estructural, el
estudio tectónico que caracteriza la región es de grandes antiformas en las que
principalmente intruyen los batolitos graníticos y estrechas sin formas en las
que se encuentran los materiales Precámbricos y Paleozoicos.
Sobre este basamento Hercínico ha funcionado toda la
actividad tectónica posterior, la cual ha dejado su impronta en forma de una
serie de macro estructuras cuya influencia se deja notar en toda la zona. Por la
proximidad al área de estudio mencionaremos la falla de Alentejo-Plasencia y la
falla de Bejar.
Hacia el Sureste de la zona de estudio, a una distancia de
aproximadamente 24 Km., se encuentra la gran fractura del dique de Plasencia-Alentejo,
de dirección N 30°-45° E, que prácticamente divide a la provincia de Cáceres en
dos partes, con un desplazamiento horizontal de unos 2.5-3 km. hacia el Norte
del bloque Este con respecto al bloque Oeste (el desplazamiento vertical, si
existe, es mínimo). Es pues una falla de desgarre dextrógira. Un poco mas
cercana, a una distancia de 20 Km. hacia el Este, se encuentra la falla de Bejar,
de orientación prácticamente subparalela a la falla de Plasencia, pero con menor
importancia tectónica.
Otros accidentes de importancia en las proximidades de la
zona de estudio son las Sierras de Las Batuecas, Sª de Francia y Las Hurdes, que
forman parte del Sistema Central, y cuyas primeras estribaciones se encuentran a
poco más de 8 Km. al Norte de la presa de Las Cumbres. Hacia el Oeste, a unos 15
Km., se encuentra un accidente orográfico conocido como Peñas de Levante, que
forman un relieve generado por una estructura informé en cuyo núcleo se
encuentran materiales metamórficos (cuarcitas, pizarras y grawacas) de edad
Ordovícico.
En el sur del área del estudio a unos siete Km. se
extiende un batolito granítico que petrograficamente esta constituido por un
granito de dos micas (+/- Andalucita, +/- Sillimanita) de carácter porfídico.
L1TOLOGIA DEL AREA DE ESTUDIO
El área en estudio, se encuentra situada en una zona
próxima al contacto (distante 7 Km. al Sur) entre rocas de tipo granítico y de
tipo metamórfico. Por las visitas realizadas a campo, se ha comprobado la
presencia en el substrato de rocas de tipo metamórfico, pero no se ha podido
apreciar la existencia de metamorfismo de contacto (pizarras mosqueadas, que se
caracterizan por la existencia de nódulos de Cordierita).
Seguidamente se describen los materiales existentes en el
área.
Materiales metamórficos:
Estos materiales llegan a ocupar una gran extensión
superficial en la zona. Litológicamente, en este sector de la cuenca del Tajo la
columna estratigráfica comienza con los materiales metamórficos del Complejo
Esquisto Grauwaquico (CEG), que se corresponden al denominado Alogrupo Domo
Extremeño. En líneas generales, se trata de una potente serie (mas de 2.000 m.
de espesor) con características trubidíticas de carácter monótono, formada
principalmente por grauvacas y pizarras dispuestas de forma rítmica o en
potentes tramos, en la que ocasionalmente aparecen niveles de conglomerados. El
grado de metamorfismo alcanzado es el característico de la facies de esquistos
verdes. Sobre el se encuentran materiales de edad paleozoica.
Los materiales paleozoicos son discordantes sobre el CEG y
ocupan estrechos sinclinales de dirección general ONO-ESE (Peñas de Levante)
constituidos por materiales de edad comprendida entre el Ordovícico Inferior y
el Carbonífero Superior. El Ordovícico inferior se sitúa en discordancia angular
sobre los materiales del precámbrico, es de carácter marcadamente transgresivo
y presenta numerosas unidades arenosas, entre las cuales destaca la cuarcita
armoricana, que constituye un buen horizonte cartográfico con espesores
variables desde los 6 hasta los 30 m. en la Sª de San Pedro, a más de 80 Km.
hacia el Oeste.
Corresponde a una ortocuarcita blanca muy recristalizada,
con intercalaciones cuarzo-arenitas y un desarrollo notable de venas de cuarzo.
La edad más probable es Arening. La cuarcita Armoricana
pasa gradualmente hacia techo a capas constituidas por alternancias de pizarras
con arenas y cuarcitas. El Carbonífero Superior aparece solamente de forma
puntual en los núcleos de los sinclinales. Estas macro estructuras sinclinales
donde afloran los materiales de edad Paleozoico aparecen separadas por amplias
antiformas donde aflora el substrato precámbrico (CEG) y los granitoides
hercínicos (pertenecientes al Batolito de Extremadura Central).
A escala regional los materiales metamórficos generalmente
son de naturaleza pizarrosa, adaptándose a una tendencia armoricana evidente. En
los bordes graníticos, estos materiales, sufren un metamorfismo térmico o de
contacto más o menos intenso, pudiendo aparecer cornubianitas andaluciticas y
cornubianitas micaceas. Estas manchas de cornubianitas son muy irregulares tanto
en su forma como en su extensión, llegando incluso a faltar en algunos lugares.
Al alejarse del macizo granítico, hacia el Este, se reduce la influencia de
este, conservando las características propias del Complejo Esquisto Grawáquico.
A mayor distancia aparecen pizarras mosqueadas, de presencia más constante y
disposición más regular. De las pizarras mosqueadas se pasa a pizarras
sericíticas con alternancia de grauwacas, cuarcitas y lutitas del Complejo
Esquisto Grauwáquico de la zona Centro Ibérica.
Las rocas corneanas o cornubianitas tienen texturas
granoblásticas aunque en muchas de ellas se aprecia con claridad la
esquistosidad regional.
La asociación mineral más común es cuarzo, biotita,
cordierita, moscovita y feldespato, no siempre presente. La cordierita es muy
poiquiloblástica y exhibe un hábito algo elíptico, los nódulos cordieríticos
adquieren formas elípticas en los planos paralelos a la esquistosidad más
temprana del material (S1). En rocas algo más silíceas, como las grauvacas, se
produce una recristalización total de los cuarzos y la matriz original se
transforma en una masa de productos pinníticos junto con grandes moscovitas y
biotita equidimensionales.
La litología de las pizarras mosqueadas se describe de la
siguiente forma. En general tienen textura grano-Iepidoblástica. Su composición
mineralógica es muy monótona: cuarzo c1orita, sericita y biotita y como
accesorios: turmalina circón y opacos. Los porfiroblastos de biotita destacan
claramente sobre la paragenesis del metamorfismo regional y junto con algunas
motas circulares o elípticas de color grisáceo blanquecino son los únicos
testimonios de la acción térmica de los batolitos graníticos. Las motas están
formadas por los mismos elementos de la matriz pero las cantidades de opacos son
siempre menores; se trata de una etapa precordierítica de reorganización de la
materia.
Materiales ígneos:
Por localizarse los afloramientos de estos materiales a
distancias en torno a la decena de kilómetros de la zona de estudio por lo que
no resulta necesario considerarlos aquí, y solo se menciona su presencia.
Petrográficamente consiste en un granito de dos micas (+/-
andalucita, +/Sillimanita) con carácter porfídico.
Tectónica del área de estudio
Desde el punto de vista estructural, la configuración del
área es el resultado de la superposición de varias orogenias, de entre las
cuales, la más importante es la Orogenia Hercínica. Por otra parte hay indicios
de deformaciones anteriores, enmascaradas posteriormente, así como movimientos
más tardíos atribuidos a la orogenia Alpina, aunque de menor importancia y casi
siempre de carácter frágil distensivo.
Desde el punto de vista geométrico macro estructural, el
estilo tectónico regional que caracteriza la zona es de grandes antiformas en
las que principalmente intruyen los batolitos graníticos y estrechas sin formas
en las que se encuentran los materiales paleozoicos. Esta estructuración puede
deberse a una tectónica de "megabloques crustales", quedando los sinclinales
pinzados y pudiendo estar conectados con megacizallas profundas. Los
abombamientos van a favorecer el emplazamiento de los batolitos principalmente
en las antiformas y el desarrollo de cabalgamientos de bajo ángulo en las rocas
paleozoicas que rellenan las sinformas. Para la región se han reconocido una
serie de etapas de deformación que quedan registradas como diferentes
estructuras.
Para explicar la superposición geométrica de las
estructuras se distinguen una serie de etapas de deformación, a pesar de que
todas las estructuras pertenecen a un mismo proceso de deformación global,
pueden quedar enraizadas en un mismo nivel de despegue, pero su situación a
escala local es variable.
DEFORMACIONES COMPRESIVAS HERCíNICAS.
- La Primera Fase de deformación es la responsable de las
grandes estructuras de la zona de orientación NO-SE. Cuando afecta a materiales
paleozoicos en algunas áreas produce despegues y cabalgamientos en los tramos
pizarrosos en los que las fracturas distensivas previas estaban horizontalizadas.,
aunque también da lugar a nuevos cabalgamientos cuyo bloque cabalgante suele ser
el meridional. Se generan pliegues a todas las escalas con direcciones axiales
que oscilan de N-S a NO-SE y asociada con ella se genera una esquistosidad de
plano axial (S1).
- La Segunda Fase de deformación es muy puntual en el
sector central de Extremadura.
En el área de estudio no se observan estructuras debidas a
esta fase, tan solo se han reconocido en las proximidades de Zorita, a más de
100 Km. al Sureste de la zona de estudio.
- La Tercera Fase de deformación tiene la principal
característica que responde a un sentido de acortamiento (compresión máxima) de
orientación E-O, dando lugar a bandas de cizallamiento (tanto de carácter frágil
como dúctil) de anchura variable, con orientación predominante NO-SE y
movimiento sinistroso y otras NE-SO, de menor incidencia en la zona, dextrosas y
conjugadas de las anteriores. Estas cizallas suelen llevar asociadas pliegues a
todas las escalas, así como una esquistosidad de crenulación de orientación
norteada.
- Por último, la Cuarta Fase de deformación, de probable
edad tardihercínica, se define por la existencia de un conjunto de corredores de
fallas frágiles que tienen orientaciones NNO-SSE a NO-SE, con movimientos
dextroso y sus conjugadas NNESSO a NE-SO con movimiento sinistroso.
Estas estructuras pueden considerarse como tardihercínicas,
aunque no se descartan movimientos alpinos, pero lo más importante es que
reactivan con sentido contrario las estructuras anteriores originadas en la
tercera fase de deformación. Dentro de este grupo se encontraría la falla de
Alentejo Plasencia.
En resumen, en cuanto al contexto estructural, algunos
autores proponen un modelo de evolución de la facturación tardihercinica para la
zona, en un régimen de trasgresión prolongada, que afectaría a la zona y tendría
como resultado una estructuración del área en bloques de forma aproximadamente
romboidal cuyos límites, aunque irregulares estarían marcados por zonas de alta
densidad de fractura y de direcciones principales NO-SE y NE-SO.
Esquema que podría explicar no sólo el emplazamiento de
algunos plutones graníticos, sino también la localización de determinados
yacimientos minerales.
La evolución del campo de esfuerzos Alpino ha sido
igualmente establecida en base a la cinemática de fallas y el análisis de
paleoesfuerzos y esta evolución incluye tres fases de deformación frágil que
afectan a las estructuras producidas con anterioridad. Según autores, la primera
fase Alpina es extensional y produce la intrusión de diques básicos en dirección
NNESSO, la segunda se caracteriza por el desarrollo de un sistema de desgarres
conjugados NNESSO y EN E-OSO y cabalgamientos de bajo a medio ángulo y la
tercera fase produce la reactivación de alguna de las estructuras anteriores
como fallas normales o normal direccionales.
En el macizo Hercínico Ibérico, inducidas por la tectónica
alpina, al sur del Sistema Central se desarrollan algunas cuencas sedimentarias
menores.
Una de ellas, la de Zarza de Granadilla, es el objeto del
presente trabajo. Se trata de una depresión controlada fundamentalmente por la
falla de Béjar al Este, que la separa de un bloque elevado y alineado con ella.
Está ocupada por materiales grauváquicos procedentes del entorno granítico y
meta sedimentario del N y E.
La geodinámica de este borde activo (y sus fallas
asociadas) y el temprano exorreismo del río Alagón organizan dos sectores: a) en
el “oriental”, las unidades de modelado se ordenan de forma paralela al borde,
circunstancia que se repite en el conjunto montañoso que la domina; en este
sector los materiales aluviales del río Ambroz (cuaternarios) apenas desarrollan
procesos postsedimentarios; b) en el "occidental", drenado por el Alagón, los
sedimentos fluviales desarrollan una intensa paleoalteración caolinítica con
silicificaciones; la caolinitización afecta incluso al sustrato, sea éste el
sedimento terciario o el zócalo hercínico. Se revisa, pues, la edad del relleno
de la depresión, que ha de ser al menos paleógena, y de las terrazas del Alagón,
que serían anteriores al Plio-Cuaternario.
GEOMORFOLOGIA DEL AREA DE ESTUDIO
La Geomorfología que se encuentra en la zona de estudio
viene marcada por las características litológicas y geológicas de los terrenos
atravesados y por los agentes geodinámicos externos que han afectado a estos
terrenos. Concretamente para este estudio solo se considera la existencia de los
materiales metamórficos que constituyen el substrato sobre el que se asienta el
embalse.
En el área de estudio lo más destacable en la zona de
litología de tipo metamórfica, que si bien no ofrece afloramientos superficiales
destacables si es manifiesta la presencia puntual de estos. Estos afloramientos
del macizo rocoso se producen en aquellos lugares donde este presenta una mayor
resistencia que en las áreas circundantes o allí donde los agentes de transporte
actúan de forma que eliminan la cobertera sedimentaria o el manto de alteración
que lo recubre. Estos paisajes se caracterizan por la presencia de pendientes
suaves, con alternancia de pequeñas lomas y valles. En los macizos metamórficos
el encajamiento de la red fluvial se produce a favor de los planos de debilidad
existentes producidos por la presencia de fracturas en el macizo rocoso. La red
de drenaje superficial se presenta como bien desarrollada y jerarquizada, un
cierto control tectónico en su configuración.
HIDROGEOLOGIA DEL AREA DE ESTUDIO
En este punto se han distinguido dos partes. Por un lado se
trata de la hidrología superficial, capacidad de drenaje de la zona superficial
tanto por infiltración como por escorrentía superficial, mientras que en el
punto siguiente se caracteriza la hidrogeología profunda de la zona de estudio.
-HIDROLOGÍA SUPERFICIAL
La escorrentía superficial viene marcada tanto por el
grado de infiltración el en subsuelo como por la existencia de pendientes
naturales que actúan conduciendo la escorrentía hacia los colectores naturales
que son los cauces fluviales. Es este caso se debe señalar que en la zona se
encuentra una red de drenaje bien jerarquizada y desarrollada, siendo muy poco
frecuentes y de escaso desarrollo las zonas que funcionan como áreas endorreicas
donde en épocas de lluvias frecuentes pueden darse encharcamientos temporales.
Estas áreas de escaso drenaje natural se deben a las bajas pendientes
existentes, reconociéndose más fácilmente en las vaguadas, muchas veces ligadas
a los cauces de pequeños arroyos y regatos.
Se considera que los materiales metamórficos que aparecen
son de naturaleza impermeable, aunque a gran escala y debido a su grado de
tectonización (fracturación y diaclasamiento) y a la potencia de los
recubrimientos, más o menos arenosos que pueden presentar, se toman como
semipermeables. Esto, ligado a la desigual morfología, condiciona un drenaje
favorable, que únicamente en vaguadas y zonas de escasa pendiente puede pasar a
aceptable.
2.1.4.2.-HIDROLOGEOLOGIA PROFUNDA
La zona estudiada entraría en lo que tradicionalmente se
conocen como formaciones impermeables, constituida por materiales que forman el
zócalo cristalino Hercínico.
Las formaciones de naturaleza metamórfica no presentan
niveles de acuíferos definidos y continuos. La aparición de aguas subterráneas
viene marcada por la existencia de porosidad secundaria que está ligada a
fenómenos tectónicos (fallas y diaclasado que no estén rellenos por material de
alteración de las propias rocas). No obstante, dentro de las rocas pizarrosas
existen tipos muy variados y no todos presentan iguales características
hidrogeológicas. Las pizarras arcillosas, cuyas fracturas se encuentran
taponadas por productos arcillosos, resultan acuíferos pobres con poca o nula
permeabilidad, mientras que las pizarras areniscosas, cuarcitas y grauvacas,
presentan fracturas limpias que pueden proporcionar caudales de medio litro a
dos litros por segundo cada una. Por tanto, la capacidad como acuífero de estas
rocas, está condicionado al número de fracturas abiertas que puedan encontrarse
y a las conexiones de éstas con otras fracturas extendidas en una amplia zona de
recarga.
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